La comunidad de Don
Gregorio se está encaminado por un camino peligroso, que de no ser
parado a tiempo, se volvería incontrolable.
Las drogas, el alcohol, la violencia, sumados a la sobrepoblación fruto
de la urbanización descontrolada, están haciendo de Don Gregorio una
comunidad inhabitable.
Las autoridades y nuestros compueblanos de visión más amplia y abierta
deben de aunar esfuerzos por enrumbar a Don Gregorio por un sendero más
seguro.
Los vicios no acarrean nada bueno, aunque se vean mejorías económicas
aparentes, éstas son fugaces y a costa de un alto precio: la paz y la
tranquilidad, y en el peor de los casos, la vida.
La juventud debe pensar en su futuro y en el futuro de los suyos. No
puede dejarse arropar por la cultura del beberromismo y el
bachaterismo, ese mundo irresponsable que arropa a viejos y jóvenes.
La juventud tampoco debe cifrar sus esperanzas en la diabólica droga
que arruina a los pueblos y carcome las mentes de sus jóvenes, y más
peligros aun, acaba con sus vidas.
A estos se suma el horrendo caso de la violación y muerte de un joven
de la familia Aybar por parte de un[os] compueblano[s]
inescrupuloso[s]. Este caso no debe quedar allí, sino que debe ser
llevado hasta las últimas consecuencias, y las autoridades judiciales
deben poner un ejemplo para que casos como este no vuelvan a ocurrir ni
si quiera en pensamiento, ni en mente asediada por el morbo.
¿Hasta dónde vamos a llegar?
¡Cuidado Don Gregorio!