Por Robin Santana
La Republica Dominicana va rumbo a la deriva como un carro sin frenos y nuestros gobernantes en vez de tomar las medidas necesarias para cambiar este rumbo peligroso, nos acercan más hacia el choque inminente.
Se habla de desarrollo y crecimiento económicos, de tratados internacionales, de puentes, elevados, de foros, pero la realidad es que el dominicano promedio tiene la sensación de que está viviendo en el medio del horno de Paulita: fuego por todos lados.
No es secreto que el narcotráfico ha permeado todos los estamentos del Estado Dominicano al punto que a narcotraficantes se les financian prestamos con garantía del Banco de Reservas de la Republica Dominicana, y esto a la vez financian campañas a candidatos de todos los colores.
El narcotráfico es una desgracia que genera más desgracias: muertes por encargo, prostitución infantil, hogares destruidos, perdida de la vergüenza y los valores, y un etcétera del tamaño de la isla.
A esto le sumamos la corrupción gubernamental que ya no es secreto a voces, sino que los funcionarios descaradamente la justifican. En esto podemos citar al famoso “barrilito” de los senadores que no es más que un entuerto de esta democracia prostituida que practicamos los dominicanos, pues los senadores no están para hacer labor social, para eso están las agencias del Poder Ejecutivo. La función constitucional de un senador es legislar y servir de fiscalizador del Poder Ejecutivo. Esta última función ha sido ejercida rara vez en la RD, donde el senado casi siempre ha sido un sello gomigrafo del Presidente de la Republica.
También le podemos añadir a esto la desigualdad salarial dominicana. Donde tenemos personajes como el Ministro de Hacienda, Vicente Bengoa Albizu, quien devenga entre salario y gastos de representación, sobre los DOS MILLONES DE PESOS AL MES ¡Mas que Barack Obama! Bengoa se echa en el bolsillo más de 24 millones de pesos al año, que equivale a casi un millón de dólares; mientras que el Presidente de USA gana $400,000 al año. ¡Qué barbaridad! Todo en familia, pues su primo, Héctor Valdez Albizu, Gobernador del Banco Central, también se lleva alrededor de UN MILLON AL MES.
Héctor Valdez Albizu, vale destacar, es hijo del finado doctor Héctor Manuel Valdez Guerrero de Nizao, hermano del también medico Manuel Eduardo Valdez Guerrero, de quien hicimos una reseña en este medio el mes pasado y por quien abogamos se nombre el hospital de Nizao.
El presidente de la Republica ha dicho en innumerable veces que está comprometido con el desarrollo del país, lo cual yo dudo, pues de ser así, estas cosas no deberían de estar pasando. ¿Por qué no le baja esos sueldos vergonzosos a esos individuos e invierte ese dinero en lo productivo? Porque los funcionarios son servidores que deberían servir, no servirse.
Lo horrendo de esto es que los que aspiran gobernarnos no tienen la mínima intención de cambiar esto, por lo que los que chupan la sangre del estado seguirán hasta que ya no haya más que chupar y nos convirtamos en una nación tipo Haití, donde el gobierno no tiene la mas mínima credibilidad y respeto, donde la ingobernabilidad es lo que impera, el crimen manda, el narcotráfico y el contrabando es la norma, y el pueblo: que se salve el que pueda.