Tu Vida en las Calles
Por largo tiempo se ha estado hablando del deterioro de la calidad de vida en nuestras comunidades. Las drogas, las chilenas, los pleitos, los colmadones, etc., han convertido nuestras comunidades en sitios “invivibles”. Este sentir lo percibe un grupo de jóvenes de Nizao, quienes, con una simple camarita se dedicaron a grabar una película y el resultado fue una muestra de incuestionable creatividad. ![]() La película trata de varios personajes y de cómo transcurren sus vidas en un lapso de unos dos o tres días en las calles de Nizao. Tenemos a un vendendor de drogas en una esquina cualquiera, quien se cree el dueño de la comunidad; varios consumidores que se convierten en lacras sociales, incluyendo menores de edad; un grupo de adolescentes en busca de novios y lo que aparezca; un distribuidor con ‘yipeta’ y todo; y como en todo negocio, tenemos también la competencia. La idea viene de estos jóvenes al conseguir una cámara y querer mostrarles a los jóvenes de Nizao el error de andar por los caminos oscuros de la delincuencia, e hicieron un buen trabajo, tomando en cuenta su limitado conocimiento de cinematografía, como es la técnica de cámara, el uso de la iluminación, y principalmente un guión coherente. La primera vez siempre es la más difícil y estos jóvenes pueden aprender de sus errores para que su próxima obra sea una verdadera obra de arte. Lo primero que deben hacer es escribir un guión que paute todas las tomas desde principio hasta el final y seguirlo al pie de la letra. Una trama que apele a la sensibilidad del espectador, que irrumpa en su sensibilidad humana para que el mensaje llegue. En este caso, la apelación hubiera sido mayor si en vez de morir los delincuentes matándose unos con otros, las victimas hubieran sido personas inocentes como un hermano del traficante, o algún pariente que intente superarse alejándose de los vicios y caiga víctima de una sociedad corrupta y sus aspiraciones truncadas porque un hermano delincuente lo arrastro hasta allí, terminando la película con el delincuente arrepentido por sus hechos y por haber llevado la ruina a su familia. Un ejemplo de esto es la película Los Dueños de las Calles (Boyz ‘n the Hood) de John Singleton. Segundo, deben cortar los diálogos, pues la película en momentos parece una de esas de Cantinflas en las que aparecen esos diálogos innecesarios. Dicen que una fotografía vale más que mil palabras, y es cierto. En cinematografía no todo se le dice al espectador. Hay que dejar que su imaginación vuele insinuando situaciones visuales y dejar que la audiencia saque sus conclusiones finales. Tercero, el camarógrafo. La captura de la imagen es lo más importante de la cinematografía. Se puede tener la mejor historia, pero si no se capta bien en la cámara, el mensaje llega débil y a veces ni siquiera llega. Esto es para un grupo de jóvenes como los de Nizao y así como también para las grandes producciones de Hollywood. En los diálogos, mover la cámara rápida de un parlante a otro hace que al espectador le duela la cabeza. Eso pasa mucho en esta película. Las producciones de copo presupuesto en las que solo se emplea una cámara tienen que ser cautos en no desperdiciar segundos moviendo la cámara de un lado a otro para captar al interlocutor, la persona que habla. Una buena técnica es grabar-cortar-mover cámara-grabar-cortar. Esto fue lo que hicieron los realizadores de la película Andrea. En una conversación, ellos ponían la cámara frente al que iba a hablar, cortaban, luego movían la cámara hacia la otra persona que habla. Esto, aunque toma más tiempo en la grabación, da la sensación de continuidad y de que se emplea más de una cámara y evita que al espectador le dé mareos con esos movimientos bruscos de cámara. Lo otro es el ángulo. A un personaje al cual se quiere mostrar como poderoso nunca se le debe grabar con la cámara más alta que su cabeza, pues esto lo empequeñece y le hace ver débil. A los personajes poderosos se les graba con la cámara a la altura de la cara o más abajo. Con los ángulos fotográficos se juega a la sicología del espectador y parece que en esta película en camarógrafo era más grande que los actores. La iluminación es un factor muy importante y algunas cosas pequeñas hacen que la calidad sea mejor. Por ejemplo, el uso de reflectores blancos o de metal para esclarecer las sobras de la cara, y el uso de difusores para evitar que las luces de lámparas caigan directamente sobre los rostros en las tomas nocturnas. Y aquí es que se cometen errores graves, pues poner una lámpara directamente a la cara del actor ilumina bien su cara a la vista del ojo humano, pero crea alto contraste a la vista del lente de la cámara, lo que hace aparentar que el bombillo se vea reflejado en la piel. Deberían de usar papel semitransparente como el papel cebolla para evitar que la luz recaiga directamente.De todas formas la creatividad rodó aunque faltó la técnica y estos muchachos deben recibir un aplauso por su iniciativa que ha sido muy buena, pues escogieron un buen tema para mostrarle a la comunidad. Su próximo proyecto debería ser en el mismo contexto, explorando el personaje de Jhon Babá, que fue muy bien estelarizado por Amador Gómez, pero deberían poner en práctica las técnicas, ver muchas películas y observar los ángulos de cámaras, los diálogos, las tomas, pues un segundo producto mal hecho ya no es tolerable. ![]()
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El día casi olvidado FIGUREO
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