En un país como el nuestro donde no hay tradición democrática, donde
las leyes y las instituciones gubernamentales son débiles, donde los
ricos hacen lo que les de la gana, el dinero lo es todo, digo, casi
todo, pues en una cama de un hospital, a un desahuciado no creo que el
dinero le sirva para otra cosa que para decorar un mausoleo y/o hacer
un velorio extremadamente pomposo.
El dinero ha servido a muchos para mejorar su estilo de vida, a otros
para ir a la universidad, comprarse o hacer una casa, un carro, para
ganar amigos a través de las obras altruistas de un buen samaritano,
etc. Pero también el dinero sirve para explotar a los hermanos, a los
compueblanos, corromper a la sociedad creando y distribuyendo vicios,
enemistades, etc. También es utilizado para comprar a los agentes del
gobierno para que se hagan la vista gorda en cuanto a la explotación
del medio ambiente.
El dinero ha matado la esperanza de muchas familias de la comunidad
Semana Santa, en Yaguate. El dinero mató a Rubén Perdomo de Nizao en
las proximidades del Ingenio Caei. El dinero ha matado al río Nizao. Y
más asesinos que el dinero son aquellos a quienes les ha tocado la
tarea histórica de hacer cumplir las leyes existentes o crear nuevas
para la reservación de este suelo patrio que es de todos y se hacen de
la vista gorda por unos pesitos. Unos pesitos que se acaban, mientras
que su crimen sigue ahí latente como testigo ante las comunidades de su
barbaridad histórica.
El dinero mató al río Nizao.
Sus asesinos no solo han sido los Taváres o
MOMBRACA, sino también nosotros mismos por callar, por no reclamarle al
gobierno que ya vasta de acabar con la ecología de la nación, que es
herencia de nuestros hijos. Somos cómplices, y por esa complicidad
nuestros hijos van a heredar un país desértico sin recursos naturales.
Somos cómplices porque enviamos a un diputado al congreso que nunca
abrió la boca para defender nuestro río y no le reclamamos. Al
contrario, le hicimos campaña para la re-elección que no alcanzó.
A los ricos no les importa el país, pues si algún día se convierte en
un lugar invivible, se marchan con su dinero a vivir a otras partes del
mundo como sucede en Haití, dejando a los pobres comiéndose uno al otro.
Somos cómplices y por ende asesinos también.
Y todo esto por el poder del dinero.
Dice un dicho que
“el dinero no lo es todo en la vida: pero ayuda”. La Biblia dice que el
amor al dinero es el principio de todos los males. Cuando no tenemos
dinero nos sentimos agobiados, sentimos que el mundo se nos cae encima;
mientras que cuando pasa lo contrario, nos sentimos potentes, hablamos
fuerte, y pensamos que somos dueño del mundo. Se dice que los marinos
cuando están en mala usan el gorro hacia abajo, hacia la nariz,
tapándose los ojos, mientras que cunado están cobrados se echan el
gorro hacia atrás enseñando la frente. El dinero es la dignidad de
muchos y la vergüenza de otros.